La pregunta suele llegar planteada como un tema de precio: un hosting internacional me sale en US$2.99 al mes y ustedes me piden US$10, ¿por qué?

Es una pregunta justa. Y la respuesta corta es que US$2.99 no es el precio. Es el precio del primer ciclo, y para conseguirlo hay que prepagar entre uno y cuatro años. A partir de ahí, ese mismo plan cuesta US$10.99.

Aquí van las cinco preguntas que sí separan a un proveedor de otro, con las cifras delante y sin escondernos de ninguna.

Antes que nada: la velocidad no decide

Empezamos por quitarnos un argumento nuestro de encima, porque se usa mucho y es el que menos pesa.

Un CDN sirve las imágenes, el CSS y el JavaScript desde un nodo cercano al visitante, sin importar dónde esté el servidor. Con eso, casi todo lo que hace que un sitio se sienta rápido deja de depender del país del hosting.

Lo que sí depende de la distancia es la primera respuesta del servidor en páginas dinámicas —una tienda, un sitio con sesión iniciada, un WordPress sin caché—. Ahí se paga, pero en centenas de milisegundos, no en segundos.

Si tu sitio va lento, casi nunca es por el país del servidor. Es por el peso de las imágenes, por los plugins o por la falta de caché. Cambiarte de proveedor para arreglar eso es mudar el problema de casa.

1. ¿Cuánto voy a pagar el año que viene?

Esta es la pregunta que decide la comparación, y casi nadie la hace.

En el mercado internacional, el precio del anuncio y el de renovación son dos números distintos. Planes de entrada, consultados en agosto de 2026:

ProveedorPrecio anunciadoRenovación realQué exige el anunciado
HostingerUS$2.99/mesUS$10.99/mes48 meses prepagados
GoDaddyUS$5.99/mesUS$11.99/mes36 meses
SiteGroundUS$2.99/mesUS$17.99/mes12 meses
HostGatorUS$1.40/mesUS$8.80/mes36 meses prepagados

Comparación entre el precio anunciado y el precio de renovación de cuatro hostings internacionales

Traducido: la renovación real de “un sitio con correo” en un proveedor global ronda los US$11 a US$18 al mes. El US$2.99 existe, pero es el precio de comprometerte cuatro años por adelantado.

Lo que hacemos nosotros: un solo precio. Hosting Inicio son US$10 al mes el primer año y US$10 al mes el quinto. No hay precio de entrada ni salto de renovación, porque no hay nada que recuperar después. Si pagas anual, son diez meses en vez de doce.

Así que la comparación honesta no es US$2.99 contra US$10. Es US$10.99 contra US$10 — y a partir de ahí ya se puede hablar de qué incluye cada uno.

2. ¿El dominio viene incluido, o solo el primer año?

Aquí hay un truco que casi todo el sector usa, nosotros incluidos hasta cierto punto, y vale la pena explicarlo entero.

Casi todos los planes de hosting regalan un dominio el primer año. Nosotros también: con Hosting Inicio y pago anual, el dominio va incluido. La diferencia aparece en el año dos, cuando ese dominio deja de ser gratis y pasa a costar lo que cueste renovarlo:

Un .comPrimer añoA partir del segundo
GoDaddyUS$4.99US$21.99–22.99/año
NESHOSTUS$15US$15/año

Es el mismo truco de la sección anterior, aplicado al dominio: el que parece tres veces más barato el primer año termina costando un 50% más cada año durante el resto de la vida del dominio. Nuestro .com renueva a lo mismo que registra, US$15, siempre.

Y en los planes Esencial, Negocio y Estudio el dominio queda incluido siempre, no solo el primer año. No hay año dos con sorpresa.

Hay un caso donde el hosting internacional no compite, y conviene contarlo con precisión.

Los registradores masivos no venden dominios dominicanos. GoDaddy, Namecheap y compañía no los ofrecen, así que ese “dominio gratis el primer año” nunca va a cubrir un .com.do.

Sí hay registradores especializados que los venden desde fuera —unos quince—, pero al precio de un producto de nicho: entre US$43 y US$150 al año, contra los RD$800 (~US$13.60) que cuesta directamente en NIC.DO. Comprar tu dominio dominicano en el extranjero puede salir de tres a diez veces más caro.

Y en cualquiera de los dos casos acabas con el dominio en un sitio y el hosting en otro: dos cuentas, dos renovaciones y dos soportes distintos.

3. ¿El correo está incluido de verdad?

“Correo incluido” es la frase más elástica del sector. Circulan tres versiones bajo el mismo nombre:

  • Incluido de verdad, con buzones reales y permanentes.
  • Incluido el primer año, y después se cobra aparte.
  • Un periodo de prueba con cobro automático al terminar — lo que ofrece GoDaddy en su plan de entrada.

De los proveedores globales que revisamos, solo dos incluyen correo permanente de verdad. Y casi ninguno publica de qué tamaño son los buzones, que es justo el dato que importa cuando llevas tres años acumulando correo.

Lo que hacemos nosotros: buzones de 10 GB cada uno, incluidos en el plan y en la renovación. Seis en Esencial, quince en Negocio, treinta en Estudio.

Esto pesa más de lo que parece, porque el correo es lo que de verdad duele cuando falla. Un sitio caído lo notas tú. Un correo que deja de entrar lo notan tus clientes, y no te avisan: simplemente dejan de escribirte.

4. Cuando se rompa, ¿quién contesta y a qué hora?

Aquí es donde local e internacional dejan de parecerse, y no tiene nada que ver con la tecnología.

Las preguntas concretas que conviene hacer antes de firmar:

  • ¿En qué idioma responde el soporte, y a qué hora del día responde en tu huso horario?
  • ¿Contesta alguien que puede entrar a tu servidor, o un formulario que escala a otro turno?
  • Si tu sitio se cae un domingo por la tarde, ¿cuánto tarda la primera respuesta real?
  • ¿Alguien de ese lado sabe cómo está montado tu sitio, o cada ticket empieza de cero?

Seamos justos: un proveedor global grande tiene soporte 24/7 y documentación excelente. Lo que no tiene es a nadie que conozca tu caso.

Lo que hacemos nosotros: soporte en español, en tu mismo huso horario, y la persona que contesta es la misma que montó tu servidor. También hacemos backups diarios, de modo que cuando algo se rompe hay a dónde volver.

La pregunta que ordena esta decisión es sencilla: cuando algo falle, ¿tienes tiempo y ganas de diagnosticarlo tú con la documentación en la mano, o necesitas que lo resuelva otro? Las dos respuestas son legítimas. Cambian el proveedor que te conviene.

5. ¿En qué moneda pagas?

Un cargo mensual en dólares sobre una tarjeta dominicana suma conversión y, según el banco, cargo por transacción internacional. No es enorme, pero es constante y no aparece en ninguna comparación de precios.

Deja de ser un detalle cuando el sitio es de un cliente y tú lo refacturas: cobrar en pesos algo que pagas en dólares te deja expuesto a la tasa todos los meses.

Nosotros aceptamos transferencia, PayPal y tarjeta.

Y si ya estoy en otro lado, ¿tengo que esperar a que se venza?

No, y esta es la parte que suele frenar a la gente sin motivo.

Migramos tu sitio y tu correo gratis, y te abonamos el tiempo que te quede pagado con tu proveedor actual, sin tope. Si te quedan siete meses, se te acreditan siete meses. Si te quedan dos años porque prepagaste una promoción, se te acreditan los dos años.

Cambiarte no te cuesta ni el trabajo de mudarte ni el dinero que ya adelantaste. Que es, justamente, lo que hace que el prepago de 36 o 48 meses deje de ser una jaula.

Entonces, ¿qué eliges?

Un resumen honesto, sin que la respuesta sea siempre nosotros. Y conviene saber, antes de elegir, que más de la mitad de la primera página de Google para “hosting república dominicana” son empresas de fuera con una página traducida: parecer local y ser local no es lo mismo.

Un proveedor internacional te conviene si manejas tu sitio con soltura, te compensa prepagar tres o cuatro años de golpe, no necesitas un .do y prefieres documentación abundante antes que alguien que te conozca.

Un proveedor local te conviene si quieres un .com.do, si prefieres pagar en pesos, si tu correo es crítico para el negocio, o si cuando algo se rompe necesitas que lo arregle otro en vez de aprender a arreglarlo tú.

Y en los dos casos, la comparación se hace contra el precio de renovación. Ese es el número que vas a pagar los próximos cinco años.


Si quieres, ponemos tu factura actual al lado de lo que costaría aquí y lo miramos juntos, incluso si la respuesta es decirte que te quedes donde estás.